Proyecto violencia sexual

La violencia sexual en el transporte público de la Ciudad de México: una forma de discriminación por género

Organismo financiador: Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación | Año:  2009

Abstract 

El estudio contribuye al conocimiento y dimensionamiento de la violencia sexual en el transporte público de la Ciudad de México como una forma de discriminación por género. La investigación generó información confiable sobre la ocurrencia de delitos sexuales en el transporte público.

Resumen 

El presente estudio se realizó a través del Centro de Información Geoprospectiva A.C. Se propuso contribuir al conocimiento y dimensionamiento de la violencia sexual en el transporte público de la Ciudad de México como una forma de discriminación por género, a partir de la generación de información acerca de las características, prevalencia, frecuencia y gravedad del problema, así como de las actitudes y percepciones que tienen sobre ello los hombres y las mujeres.

Consistió en la aplicación de una encuesta estandarizada, de percepción y descriptiva. La encuesta fue respondida por usuarios y usuarias del Centro de Transferencia Modal (CETRAM) Tacubaya, para conocer la percepción que tienen respecto de la violencia sexual que viven, las reacciones ante ella, la denuncia y la connotación de género que ello implica.

El cuestionario captó el perfil de las personas, la percepción de seguridad en el transporte público y el miedo de ser agredido/as sexualmente al usar el transporte público, así como los tipos y frecuencia de violencia sexual que han vivido.

Las principales conclusiones del estudio son:

  • La violencia sexual en el transporte público afecta de manera diferenciada a los hombres y las mujeres. Las mujeres padecen en mayor magnitud situaciones violentas, por lo que se trata de una forma de discriminación por género.

  • Los actos violentos de los que son objeto las mujeres, son de mayor gravedad pues involucran acciones que afectan su integridad física y/o sexual.

  • Las mujeres están en mayor exposición y riesgo de vivir violencia sexual, por lo tanto tienen mayor experiencia de miedo.
  • Ellas asumen más costos y restricciones para su propia seguridad. Restringir salidas de goce y esparcimiento en horarios o traslados inseguros es sólo uno de los ejemplos de ello.